Parábola del sembrador, las cuatro tierras.

Mateo 13:1-9
Introducción:
En su vida en la tierra Cristo uso muchas parábolas para enseñar a sus discípulos y a las personas que le seguían. Específicamente la parábola del sembrador es una enseñanza dada por Jesús, que para nosotros tiene una aplicación vigente. Nos enseña y advierte básicamente de lo que acontece en el reino de Dios y en el mundo con la palabra de Dios.

En ella habla de un sembrador, de la semilla, de diferentes tipos de tierra y de lo que impide el crecimiento de la semilla. Tiene una gran aplicación desde el punto de vista de la tierra, en donde es sembrada la semilla. Mateo 13:1-9

1. El sembrador.

En este caso Jesús es el sembrador, el esparció la semilla del reino, pero también aplica a toda aquella persona que esparce, siembra la semilla del reino. Los apóstoles fueron sembradores, los primeros cristianos fueron sembradores y nosotros debemos ser sembradores.

2. La semilla. Marcos 4:14

Cada sembrador siembra diferentes tipos de semillas, de acuerdo a lo que quiere cosechar. En el caso del reino de Dios, la semilla debe ser una sola: La palabra de Dios, el evangelio de Dios. Las buenas nuevas de salvación. Lucas 8:11

3. La tierra donde se siembra y el resultado.

En la tierra de palestina, donde Jesús predico, había diferentes tipos de tierras: Aquellas que estaban cerca del camino endurecidas por el continuo paso de las personas, aquellas que tenían una fina capa de tierra pero por debajo llena de rocas que impedían el crecimiento de la raíz, aquella que era buena y fértil pero llena con semillas o raíces de espinos y aquella fértil y limpia. La tierra, Jesús la usa para representar a alguien, al corazón de las personas. En la parábola Jesús nos dice que la palabra es sembrada en el corazón.

a. Tierras o corazones “Junto al camino “Estas personas se describen como que oyen pero no entienden. Mateo 13:19

Muchas de estas personas ya tienen sembrada la semilla del maligno en su corazón. Cuando se predica el evangelio la mayoría lo rechazan y siempre dicen no es así, mi pastor me dijo, o en mi iglesia enseñan esto, etc. En el tiempo de Jesús los judíos y en especial los fariseos no aceptaron lo que Él enseño. También son aquellas personas que tienen endurecido su corazón y la palabra de Dios no la entienden. Mateo 13:15

Son pesados para oír, no saben escuchar. El pecado también endurece el corazón, tan duro que por más que se le predique la palabra, la lean y uno les insista, por años, no obedecen. Hebreos 3:13
Aquellos que hemos evangelizado conocemos mucho de estas personas y mucho más en nuestras propias familias ¿cuántos son como este tipo de tierra? muchos.

b. Tierra o corazones de “pedregales”.

Se describe a esta persona: Oye la palabra y en el momento la recibe con gozo. Posiblemente por la emoción o por la influencia del que le predica, pero la palabra no se arraiga en sus corazones. Mateo 13:20-21

Su fe no es fuerte sino débil como la delgada capa de tierra sobre el suelo rocoso y ante las tribulaciones, la persecución, las pruebas o los problemas tropiezan y se apartan. No resisten situaciones adversas y se pierden.

Otros se dan cuenta de lo que cuesta seguir a Cristo y no quieren carga su cruz, y se vuelven al mundo.

c. La tierra o corazones con “espinos”

Estas personas son descritas como aquellas que oyen, reciben la palabra pero los afanes de la vida, el engaño de las riquezas, la codicia de otras cosas entran en sus vidas y hacen que su vida no produzca frutos. Mateo 13:22, Lucas 8:14.

Los afanes de la vida, Las riquezas, La codicia de otras cosas y Los placeres de la vida. Estos espinos ahogan la vida espiritual de cualquier persona, cuando se permite que estas entren o permanezcan en nuestras vidas. Los afanes de la vida nos quita tiempo para los asuntos de Dios: No leemos mucho la biblia, no nos preocupamos ni ayudamos a nuestros hermanos, no evangelizamos, no apoyamos la obra de la iglesia. No tenemos tiempo, para cumplir la voluntad de Dios. Las riquezas y la codicia de otras cosas produce el mismo efecto, dedicamos nuestro tiempo, nuestro corazón en pos de las riquezas y descuidamos las cosas de Dios. No podemos servir a dos amos. Mateo 6:24

Los placeres de la vida nos lleva al pecado. El que siembra para la carne segará de la carne y el que siembra para el espíritu segará del espíritu. Gálatas 6:8 Gálatas 5:17

Al dejar que nuestra vida sea llevada por las cosas contrarias a la voluntad de Dios, no llevamos frutos dignos de Dios.

d. La tierra o corazones de “buena tierra”.

Esta persona se describe como el que oye y entiende la palabra y da fruto conforme a lo que aplica de la palabra en su vida. Mateo 13:23
Reciben la palabra. Marcos 4:20
Tienen un corazón bueno y recto y la palabra que oyen, la retienen. Lucas 8:15
Estas personas entienden, reciben y retienen la palabra y con perseverancia dan frutos y producen.

Que fruto deberían producir:

Los frutos del Espíritu. Gálatas 5:22-23
La santificación. Romanos 6:22
Toda buena obra. Colosenses 1:10.
Ganar discípulos para Cristo. Mateo 28:19

Conclusión:

¿Qué tipo de tierra es tu corazón?
La semilla de Dios sembrada en tu corazón ¿Produce frutos?

¿Cómo esta tú corazón?

Duro como la tierra junto al camino,
Rocoso con la palabra de Dios sin raíces y con ganas de apartarse por los problemas en tu vida o
Con espinos, afanado por el mundo y sus cosas y sin tiempo para Dios o
Es buena tierra que con perseverancia da frutos para Dios.

Mario Arellano

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Cristiano
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